La prótesis está en contacto constante e íntimo con las sensibles zonas púbicas y genitales. El equilibrio de pH específico de esta región, combinado con las secreciones corporales naturales que pueden permanecer en la superficie, crea un entorno que puede aumentar fácilmente la carga bacteriana o generar olores desagradables. Por esta razón, es fundamental que la prótesis pueda lavarse de forma cómoda y exhaustiva sin riesgo alguno de daño estructural y sin requerir detergentes hiperepecializados, lo que resultaría prohibitivamente caro para el mantenimiento diario.
Además, el material debe ser estrictamente no poroso y químicamente inerte, lo que significa que no absorberá sustancias biológicas ni reaccionará con ellas para crear productos químicos secundarios. Esta inercia es una característica de seguridad vital. Otra característica indispensable de los materiales de alta calidad es que son hipoalergénicos: deben ser biocompatibles y estar diseñados para garantizar que no liberen moléculas potencialmente dañinas ni causen irritación durante el contacto prolongado con la piel.


