Un término que identifica tanto los materiales destinados a preservar el bien como la presentación estética del embalaje. La apariencia de este último debe dejar clara la línea gráfica de la empresa, según el tipo de embalaje, una pauta elegante, rústica, llamativa o minimalista que pueda ser reconocida; cada empresa tiene su sello distintivo. El embalaje debe ser agradable a la vista, óptimo para el transporte y almacenamiento del producto, protector del bien que contiene y fácil de abrir y cerrar; si es posible, debe ser reutilizable y no desechable. Los gráficos que acompañan al embalaje deben ser explicativos pero no explícitos; en muchos casos, se requiere un paquete discreto.


